Leonardo

LEONARDO

Leonardo es inmigrante. En el momento en el que le acompañamos (primavera del 2013) no tiene trabajo y es un hombre joven al que le ha dado un infarto. Por el indigno decreto del ministerio de SANIDAD, RD 16/2012, no puede acceder a los medicamentos para su enfermedad por su elevado coste, no tiene tarjeta sanitaria, que le facilitaría pagar sólo el 40% de su precio. Su tarjeta se la han quitado después de la entrada en vigor de dicho DECRETO.

Es atendido por su médica regularmente y sin problemas en un centro de salud del distrito de Tetuan, es decir que le atiende una profesional con conciencia social que no discrimina a alguien por no tener tarjeta sanitaria. La dificultad viene en la gestión de los medicamentos, gestión que se complica porque la normativa sobre este aspecto es una fango de confusión y de intencionada desinformación a los médicos/as.

El nos pide ayuda como último recurso. Mientras iniciamos las gestiones oportunas para solventar su situación, nos dice que ¡¡ya le da igual, que si se tiene que morir¡¡… asumiendo un destino completamente incierto y tirando la toalla. Se trata de un hombre enfermo con una cardiopatía que con un adecuado seguimiento médico y la toma de los medicamentos apropiados, puede tener una calidad de vida excelente.

Nos rebelamos, nos enfadamos ante esta situación injusta, psicópata, excluyente, racist

a. ¡¡DESOBEDECEMOS¡¡

pastillas

Como en otros casos, informamos y hablamos con su médica junto con la ayuda de otro médico desobediente del RD, proporcionando así toda la información rigurosa para que a través del mecanismo interno del servicio público de salud, GESTIÓN FARMACEÚTICA (empleado en casos graves de personas sin recursos), pudiera acceder a los medicamentos pagando solamente el 40% de su precio.

Actualmente Leonardo está feliz, puede controlar su enfermedad y pagarse los medicamentos, su médica le sigue atendiendo. Nos da las gracias.

El DECRETO es tan injusto, que contempla también el caso de beneficiarios, es decir familiares que pueden tener acceso a atención sanitaria, por ser beneficiarios de un familiar con tarjeta sanitaria, por ejemplo (cónyuges, hijos etc), pero en el caso de Leonardo como no tiene permiso de residencia, no se puede beneficiar de su mujer, que sí lo tiene y además está trabajando con contrato de trabajo, cotizando a la Seguridad Social. El DECRETO DE LA VERGÜENZA, sólo permite tener tarjeta sanitaria a aquéllos/as que de una forma o de otra están cotizando a la seguridad social, bien porque se esté trabajando, se esté cobrando una prestación por desempleo, se sea pensionista etc.

SEGUIMOS COMBATIENDO POR LA DEROGACIÓN DEL DECRETO DE LA VERGÜENZA.

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